Articulos de opinión

Y ahora a ver a quién votas…

Me quedo estupefacta al comprobar el panorama político español. Ayer por la tarde, en una cadena privada, nada más y nada menos que se le dedicaron 5 horas a las elecciones municipales y autonómicas, que se dice pronto. Uno de mis presentadores favoritos, Matías Prats, alegaba que eran unas elecciones muy reñidas y prácticamente de infarto hasta el último momento. Las encuestas no defraudaron al personal y prácticamente se cumplió todo lo previsto: el PP perdía el apoyo mayoritario pero seguía manteniéndose como la fuerza política más votada en la mayoría de gobiernos autonómicos. Otro asunto de esperar, es la irrupción de Podemos en casi todas las casas gubernamentales. Ciudadanos se mantiene con un menor poder político que su hermano de nueva gestación, pero tiene carácter suficiente para poder ir escalando el ranking.

La cuestión es que para los que solo hemos votado dos veces en nuestra vida, la situación política ha cambiado bastante, y es que hemos pasado de un bipartidismo bastante notorio, casos de corrupción a parte, a tener un abanico que ha pasado del siempre de moda rojo y azul, a colores más frescos como el naranja, el morado e incluso el fucsia.

La paleta se amplia, pero la incertidumbre sigue quitándole el sueño a un país asolado por escándalos monárquicos, bancos mentirosos, fugas de cerebros, deshaucios y contratos basura. La situación va remontando, pero nuestros vecinos siguen diciendo que la política de recortes es necesaria para conseguir salir del bache. Algunas de las nuevas caras apuestan por innovadores modelos políticos, en ocasiones, más propios de “Utopía” que de un estado del siglo XXI, o también se opta por seguir la manera de gobernar de países que hace no tanto se consideraban “poco desarrollados”.

Está claro que no hay que caer en el populísmo, pero cuando la tradición y el hambre aprieta, cualquier canción alegre sobre pájaros en la cabeza le puede parecer la salida más victoriosa a una mente desesperada. La pregunta se queda en el aire, ¿hay que votar a la corrupción conocida o la innovadora incertidumbre?

El cambio está en aquel que presenta sus opiniones a través de una papeleta, no insultando o destrozando el mobiliario urbano, por lo que animo a todo el que pueda a que se queje, y mucho, y que ejerza ese derecho a voto que tantos años nos costó conseguir.

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