Articulos de opinión

Última llamada para mi gente tóxica

Suelo ser recurrente en el tema de que las antiguas parejas pueden marcar un antes y un después en cualquiera. Pero hoy no me voy a centrar en ese aspecto, en la vida amorosa, sino en las relaciones de amistad, esas que a veces nos dan la vida en momentos oscuros y otras veces desaparecen en momentos de necesidad.

Durante nuestro paso por este mundo, tenemos la suerte de poder encontrar multitud de personas que forman parte de nuestro día a día. Nadie podría vivir sin amigos y a veces se les tiene tal aprecio que, indiscutiblemente, se convierte en una familia “sin lazos de sangre” pero con “lazos de corazón”. Los amigos, en la mayoría de los casos, son nuestros confesores en los momentos más inmediatos como: “hoy he tenido un mal día del trabajo”, “vamos un rato a correr que me quiero despejar”, “visitemos ese museo que parece tan interesante”, “hagamos un viaje de locura al destino que Ryanair tenga más barato”, “salgamos este fin de semana a darlo todo” o “he tenido una pelea con mi madre”. La ventaja de los amigos es que somos nosotros quiénes los escogemos, dependiendo de nuestra circunstancia existencial y también es el individuo el que decide quién se queda e invitaríamos a nuestra boda, y cuáles son tan sólo amigos de crisis momentáneas.

Sin embargo, tenemos tendencia a acumular personas en nuestro Facebook con las que ni siquiera hablamos, por aquello de “te conocí y ésta es la única manera de saber de tu vida, aunque ya no pertenezcas a la mía”. Muchas de estas personas son “amantes pasajeros” que tras un cambio de residencia o un vuelco en nuestra vida amorosa o laboral, se distancia. Porque tal vez hayamos cambiado, porque tal vez ya no tenemos nada en común. Pero hay otra gente que se mereció el destierro por una gran putada o por numerosos feos que nos llevaron a meterlos en el cajón de la “gente tóxica”.

Hay diversos tipos de gente tóxica, esa gente que transmite todo tipo de energías negativas y que explora nuevas maneras de convertirse en un virus cancerígeno.  Se pueden agrupar en los siguientes apartados:

1. Personas que fingen que les importas pero pasan de ti.

Las relaciones tienen siempre una razón de “me interesas”. Son esas que establecemos para poder salir de fiesta pero que luego, a la hora de un problema, te hacen sentir más solo que la una. Este tipo de amigos son “colegas”.

2. El tóxico por estancamiento.

Son los amigos que no aceptan que evoluciones, que intentan aferrarse a la idea actual que tienen que de tí y que intentan evitar por todos los medios que encuentres pareja o evoluciones en tu vida laboral para que “nada cambie”. Sus consejos son considerados en la mayoría de las veces “parásitos” que solo comen la cabeza y acaban por hacer que el ánimo de mejorar se convierta en algo de lo que sentirte culpable de abandono de la amistad.

3. El amigo bajo terapia “con estrés”.

Personas que son hiperactivas y que, ya sea porque se sienten solos o porque tú te apuntas a un bombardeo, te someten a mil whatssap diarios que acaban por dejarte rendido en un sofá tras tantos planes y con una cuenta bancaria que tiembla al recibir un mensaje de esta persona. Si no puedes con ellos, aprende a decir “no”.

4. El mentiroso.

Cuando buscas un amigo, se busca un confidente, una persona a la que le puedas contar los secretos y no los vaya cantando a los cuatro vientos. También en este grupo estarían aquellos que fingen empatía con tu situación y luego se dedican a mofarse de tus fracasos o paranoias mentales. Estos, directamente, hay que mandarlos a tomar por culo.

5. El que está, pero no te aporta ná de ná.

En un gran grupo de amigos, también se contemplan esas personas agregadas que viene por ser “amigo de”. No suelen personas malas, tan sólo no aportan nada en tu vida nuevo, porque no pensáis parecido pero tampoco diferente, porque no expresa sus sentimientos, porque a la hora de realizar un plan dice “me apunto” pero no dice sus opiniones  y tan sólo se deja llevar.

El río de la vida es largo pero al mismo tiempo limitado. Mucho mejor conocer a personas que remuevan nuestras aguas a mantener un cauce seguro, pero en calma.

 

¿El resumen? No malgastes tu tiempo ni energía en los que decidieron alejarse de ti. 

 

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